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¿QUÉ ES LA
ORACIÓN? |
¿PARA QUÉ SIRVE LA ORACIÓN? |
TIPOS DE
ORACIÓN |
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¿QUÉ ES LA ORACIÓN?
La oración es
hablar con Dios.
Pero esto, que aparentemente no debería ser algo difícil, en la práctica
sí nos parece que lo sea, porque no siempre encontramos el tiempo o las
palabras adecuadas para hablar con Él.
Hablar con Dios lo podemos hacer en cualquier momento, estemos donde
estemos, y hagamos lo que hagamos, porque -para dirigirnos a Él- podemos
utilizar las palabras o el corazón (bueno... mejor ambas) Y esto está al
alcance de cualquiera ¿no?
Además, Él , que es nuestro Creador, ha modelado nuestro corazón, conoce
cada una de nuestras acciones
(Salmo 32, 15) y sabe cuáles son nuestras
limitaciones, incluso a la hora de dirigirnos a Él.
Pero... como en cualquier relación, cuando decimos hablar queremos decir
dialogar y hablar con Dios significa
dialogar con Dios. Y el diálogo comporta hablar y
escuchar;
es lo que hacemos cuando estamos con alguien: hablamos y escuchamos.
De la misma manera, cuando hablamos con Dios, además de decirle
"nuestras cosas"
también debemos escuchar lo que Él nos dice.
¿Escuchar a Dios?
Si escuchar a alguien no nos resulta fácil... ¿cómo vamos a escuchar a
Alguien a quien no vemos?
Porque, para que podamos escuchar lo que Él nos dice -a cada uno
nosotros, en particular- es necesario tener el ambiente adecuado, es
necesario el silencio.
¿El silencio?
¡Si nuestra vida está llena de ruidos, por fuera y por dentro!
Pero todos
sabemos lo que es. El silencio es el desierto.
Y el desierto es estar a solas con Dios.
En eso consiste. En buscar, por lo menos una vez al día, ese momento de
desierto en nuestra tarea cotidiana (¿5 minutos? ¿10? ¿15?) para
dedicarlo sólo a Dios.
Es conveniente, necesario, imprescindible dedicar algunos minutos a
buscar ese silencio.
Y, aunque sean múltiples nuestras ocupaciones, el día dispone de 1.440
minutos; si no tenemos alguno para el Señor...
Así, pues, si buscamos a Dios cada día, con estos elementos (diálogo,
escucha, silencio)
seguro que nos encontraremos con Él.
Y, aunque al principio -al intentar estar a solas con Dios- nos
"desviemos" con nuestras
preocupaciones cotidianas, no tardaremos en "sintonizar" con Él.
Porque... si "a andar se aprende andando" también "a orar se aprende
orando".
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¿PARA QUÉ SIRVE LA ORACIÓN?
Quizá si nos preguntáramos "¿para qué sirve
hablar con alguien?" podríamos contestar más fácilmente a esa pregunta.
Para contarte nuestras cosas, para que él nos cuente las suyas, para
compartir nuestros pensamientos, para pedirle ayuda, consejo...
para desahogar nuestras inquietudes...
para conocernos mutuamente...
Porque, cuanta más relación tenemos con
una persona, más la conocemos.
La oración sirve para, con todo eso,
conocer a
Dios.
Ése es uno de los deseos de Jesús:
"Ésta es la vida eterna,
que te conozcan a Ti, único Dios verdadero,
y al que Tú has enviado, Jesucristo"
(Juan 17, 3)
Y la mejor forma para conocer a Dios es la
oración.
La Biblia -que tiene muchísimas citas sobre la
conveniencia de la oración- es realmente la Escuela de Oración:
Por citar sólo algunos ejemplos:
"Buscad al Señor mientras
se deja encontrar
llamadlo mientras está cerca"
(Isaías 55, 6)
"Orad sin interrupción"
(1 Tesalonicenses 5, 17)
"Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis;
llamad, y se os abrirá.
Porque todo aquel que pide, recibe;
y el que busca, halla;
y al que llama, se le abrirá."
(Mateo 7, 7-8)
"La oración eficaz del justo tiene mucho poder"
(Santiago 5, 16)
Y, sobre todo, el libro de los
Salmos recoge toda la
oración del pueblo de Israel.
Aunque el gran Maestro de la oración es Jesús,
quien nos enseña a orar:
. Con el Padrenuestro
(Mateo 6, 9-13)
. En la montaña
(Mateo 14, 23)
. En el silencio
(Marcos 1, 35)
. Sin ser hipócrita
(Mateo 6, 5)
Y sin olvidar lo que nos dice:
"Nosotros no sabemos cómo pedir
para orar como conviene;
mas el Espíritu mismo
intercede por nosotros"
(Romanos 8, 26)
Por tanto, busquemos la oración para
encontrarnos con el Señor y ya surgirá la conversación....
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TIPOS DE ORACIÓN
Aunque hay muchas formas de hacer
oración, vamos a clasificarlas en dos tipos:
1. ORACIÓN PERSONAL.
Es la que nos recomienda Jesús en el Evangelio de san Mateo:
"Cuando tú vayas a rezar entra en tu cuarto,
cierra la puerta y reza a tu Padre,
que está en lo escondido, y tu Padre,
que ven en lo escondido, te lo pagará."
(Mateo 6, 6).
Necesitamos practicar cada día esta oración para
encontrarnos con Dios.
2. ORACIÓN
COMUNITARIA.
La oración comunitaria trasciende aún más nuestra oración, pues, además
del "yo" y de "Dios" aparece "el prójimo".
El
oficio divino
(Liturgia de las Horas) es el conjunto de oraciones (salmos,
antífonas, himnos, oraciones, lecturas bíblicas y otras) que la
Iglesia ha organizado para ser rezadas
en determinadas horas de cada día.
El oficio divino es parte de la liturgia y, como tal, constituye, con la
Santa Misa, la oración pública y oficial de la Iglesia.
Su fin es consagrar las horas al Señor, extendiendo la comunión con
Cristo efectuada en el Sacrificio de la Misa.
Quien reza el oficio hace un paro en su trabajo para rezar con la
Iglesia, aunque se encuentre físicamente solo.
Y, si es necesaria la oración privada, también es necesario que recemos
"formalmente" unidos como Iglesia, pues también nos lo recomienda el
Señor:
"Os aseguro que si dos de
vosotros
se ponen de acuerdo en la tierra
para pedir cualquier cosa,
la obtendrán de mi Padre celestial.
Porque donde están dos o tres reunidos
en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos."
(Mateo 18, 19-20).
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